Bienvenidas de nuevo al blog: SHEN Cosmética Natural, Belleza y Bienestar. Esta es la segunda entrada de la serie Belleza Ancestral – Belleza y Cosmética Olvidada.

Hoy queremos animaros a compartir la información de este Blog, a través de las redes sociales y demás. Creemos que es bueno que las curiosidades, el conocimiento y cosas chulas, le lleguen al mayor número de personas posibles, de esta manera entre todas, pondremos nuestro “granito de arena”, para conseguir un mundo “más mejor” para todos y lo mejor, compartir esto, ¡Es GRATIS!.

En SHEN, creemos que la belleza es una manera de vivir y amar. Ser y sentirte bella, es estar en un estado de plenitud, elegancia y bienestar permanente. Las premisas para alcanzarlo son: Amor, respeto y cuidado de tu “divino ser” y un gran sentido del humor. Concederos lo anterior, sin medida alguna…luego me contáis.

Bueno, empezamos, en este post os hablare sobre la estética y cosmética en la Antigua Grecia, Roma, China y Japón…comenzamos.

Belleza y Cosmética en la Antigua Grecia

En esta cultura, la belleza estaba relacionada con lo bueno y lo justo, unido a las matemáticas concretamente con la simetría y la proporción armónica.

Basándose en estas “matemáticas” crearon el estándar de la belleza masculina en la civilización occidental… las matemáticas y su belleza oculta, he de reconocer que estos griegos, si que sabían y eligieron lo que más nos gusta ver a casi todas: “Tablas de fregar pétreas, alicatados con mármol y buenos muebles en el interior, ¡Toma ya! ¡Y yo que pensaba que no me gustaba la cocina!”aunque lo cierto es que con el tiempo…bueno lo dejo que me lio.

Ellos crearon el concepto de estética y el culto al cuerpo, era algo común tanto para mujeres como para hombres practicar ejercicio físico.

También predominaba la importancia de la higiene corporal a través de baños y masajes. Buscaban cuerpos esbeltos, medidas proporcionadas y pieles tersas…¿a qué te suena?

El maquillaje: Se buscaba, ante todo, un cutis blanco, por este motivo, usaban soluciones a base de ceras y albayalde (carbonato de plomo) para intentar conseguir una piel perfecta. El problema es que esta el albayalde es muy tóxico y con el tiempo el rostro podía llegar a oscurecerse muchísimo a causa del sol, se podía perder el pelo (presagio de la aparición de las pelucas) y en ocasiones la vida, por intoxicación por plomo. Este producto se continúo usando hasta el siglo XVII y eso que la que lo adquiría, sabía ya sus efectos, para que veáis que a veces conocer los efectos perjudiciales que puede producir algo no es suficiente, esto es lo que yo llamo “vivir en el exterior”. En fin, como cambian los tiempos, ahora estar morenitas es lo que nos gusta y como todo lo que se hace con medida, conocimiento y consciencia está fenomenal.

Los labios, eran coloreados con una “pasta base” mezclada con oxido de hierro, ocres y cera de abejas (hidratante y protectora).

Teñían sus mejillas con la intención de contra restar el blanco de su tez. Veis, por una parte “blanquito” y por otra con “matices”, si es que así, no hay quien se aclare.

Los ojos eran coloreados con Kohl (como los Egipcios), así, usaban colores negros, azules y grises para esta parte del rostro.

El cabello; recibía una especial atención y sus melenas lucían perfectas y perfumadas.

Belleza y Cosmética en la Antigua Roma

Esta cultura, “adopto” casi íntegramente el canon de belleza griego.

En Roma para suavizar la piel utilizaban fórmulas a base de extractos de rosa, jazmín y limón. Para la piel seca y las arrugas utilizaban el aceite de oliva, agua de rosas y cera de abejas, pues claro que si, ese era el camino.

Belleza y Cosmética en la Edad media (No confundir con belleza a los 40, ¡por Dios!).

Durante la Edad Media la belleza dependía de la intervención de Dios como consecuencia del auge del cristianismo, de modo que, si se consideraba bello algo, era porque había sido una creación divina… Así es chicas, como lo leéis, por eso todas “SOMOS LA BELLEZA”, ya que el Creador no delega su creación y esta siempre es bella, aunque a veces sea mal interpretada.

Este ideal de belleza se impuso por las invasiones bárbaras, las cuales mostraban la belleza nórdica de ninfas y caballeros, como podemos apreciar en las pinturas de la época.  Se impuso el recato en las vestimentas y la práctica desaparición del maquillaje, aunque si tenemos en cuenta la toxicidad de este en esos tiempos, casi que mejor…y ¡Gracias a Dios, no se extinguió la humanidad!

Belleza y Cosmética en la Antigua China

En esta cultura, la belleza no solo está unida a la apariencia física, sino también a su inteligencia y sus virtudes, cualidades sumamente respetadas por toda la población. Entre ellas: la rectitud, la amabilidad y el encanto personal. Estas cualidades en una dama tenían mayor peso a la hora de considerarlas como bellas. Este ideal de belleza, responde por tanto a una combinación entre “el interior y el exterior”…me gusta.

China cuenta con más de 500 etnias, cada una con sus propios idiomas y costumbres. Se usa de manera tradicional el aceite vegetal de Lino, cáñamo (emoliente, hidratante, regenerador…), Arroz, Camelia (firmeza, tersura, luminosidad, anti manchas, anti arrugas, suavidad…) y Soja (enrojecimientos, anti aging, humectante, emoliente…).

El aceite de Soja, además contiene una gran cantidad de hierro y potasio e isoflavonas. Estas tienen un papel importante en relación con la piel. Su acción antirradicales libres, protege y renueva los tejidos de la piel. Su uso mejora la densidad y el tono cutáneo, confiriéndole firmeza, brillo y confort excepcionales. 

También empleaban: la Orquídea, la Menta, el Vetiver (Tónico, anti manchas, calmante, efecto refrescante…) y la Centella Asiática (Celulitis, anti aging, estrías, revitalizante, reafirmante, tonificante…), Esta última, con gran reputación en Asia, es legendaria y se la considera una planta casi mágica. Tradicionalmente se ha usado como cicatrizante y calmante. Se observo que los tigres heridos, se “revolcaban” en esta herbácea. También es usada para tratar las pieles irritadas, calmar picores y quemaduras.

En la antigua China imperial, las viudas teñían sus dientes de negro como signo de renuncia a la belleza. Los cánones estéticos chinos se basaban en una mujer con un cutis cuidado al máximo y delicadamente maquillada.

El maquillaje: Consistía en finos polvos de color rosado, rojo anaranjado.

Los ojos: se subrayaban con bastoncillos untados en tinta china (un híbrido entre el “eye liner” y el “rotring”).

Se cree que la pintura de uñas en su forma actual se originó en China, esta indicaba el rango social. En el tercer milenio A.C. los chinos combinaban ya goma arábiga, clara de huevo, gelatina y cera de abejas para preparar barnices, esmaltes y lacas. Según el manuscrito Ming del siglo XV, durante siglos los colores reales para las uñas fueron el negro y el rojo, aunque en tiempos anteriores, durante la dinastía Chou (año 600 A. C.), el oro y la plata fueron prerrogativa real.

Belleza y Cosmética Antigua en Japón

En esta cultura el canon de belleza se basa en la fragilidad y pieles “vírgenes de sol”. Las Geishas usaban lápices de pétalos aplastados de cártamo para las cejas, comisuras de los ojos y labios y una pasta blanca para colorearse el rostro y espalda. Hasta el siglo XIX se realizaba la técnica del ohaguro de ennegrecimiento de dientes mediante aplicación de un tinte obtenido de una mezcla de hongos, sake, oxido de hierro, etc. Se reservaba para acontecimientos sociales de gran importancia y marcaba la alta posición social, la usaban los samuráis de alto rango y las jóvenes casamenteras. Igualito que ahora, ¿te imaginas? ¡Pacooo! dame un beso con esos dientes to negros que tienes…en fin.

Durante el siglo VII, las mujeres japonesas, comenzaron a usar siempre el cabello recogido, y fue durante este tiempo, cuando se adoptó el tradicional peinado simada. Era un tipo de “moño” usado por Geishas experimentadas.

Estas usaban el agua de lavar el arroz para luego limpiar su piel e incluso bebían el líquido resultante de cocerlo.

También usaban el merecidamente famoso y uno de nuestros básicos: Aceite de Camelia para mantener sano, nutrido y brillante el cabello y también para la piel. De alguna manera ya “conocían” sus efectos como estimulante de la renovación celular, hidratación duradera, protección frente a los radicales libres y agresiones externas.

Bueno chicas, como siempre, yo, encantada de compartir estas curiosidades con vosotras y os animo de nuevo a compartirlas. En la próxima entrada os comentare sobre las costumbres de belleza en los continentes americano y africano, la belleza contemporánea y por supuesto, sobre nuestro concepto integrador “natural y liberador”, a la par que sencillo y sosegado. Te va a gustar…y lo sabes.

¡Vida SHEN para todas!