Bienvenid@s de nuevo al Blog de Shen. Hoy dentro de Belleza Holística, os hablaré de otro tipo de Aprendizaje al que estamos acostumbrad@s, Aprender a Vivir, nada más y nada menos, comenzamos…

A todos nos han enseñado a creer que las habilidades artísticas, atléticas o intelectuales vienen determinadas en los genes. Me parecía interesante comentaros que, sin embargo, sin importar lo buenos que sean los genes, si las experiencias de un individuo durante su desarrollo están plagadas de abusos, negligencias o percepciones erróneas, la consecución del potencial de sus genes no llegará a realizarse. De hecho, los genes son importantes, pero su importancia sólo se revela bajo la influencia de una paternidad responsable y la abundancia de oportunidades de su entorno. Las interrelaciones con el entorno son tan importantes como las relaciones con los demás.

De hecho otros científicos han llevado a cabo también estudios en monos que demuestran la importantísima relación existente a través del contacto y el desarrollo social en la vida.

Los monos recién nacidos privados de contacto con sus madres o de la relación social con los demás desarrollaban perfiles anormales de estrés y se convertían en sociópatas violentos. Se descubrió que si la sociedad mantenía contacto físico, quería a sus hijos y no reprimía su sexualidad, esa cultura permanecía en paz.

Estos descubrimientos nos ofrecen una visión muy reveladora de la violencia, pero, en lugar de fomentar el contacto físico, nuestras costumbres lo desechan con frecuencia.

Pero ¿cómo puede realizar un Aprendizaje Constructivo un ser humano ante el sentimiento de abandono? ya que si no se alimenta la autoestima, degenerará rápidamente hacia límites infrahumanos.

¿O cómo Aprender a Vivir ante la soledad impuesta? (al igual que la sobrepoblación de un recinto), pues originará rápidamente depresión, degradación del sistema inmunológico, suicidio y violencia.

En los años setenta, se llevó a cabo un análisis que a mí me parece curioso, un equipo de científicos, analizó las reacciones de ratas de laboratorio cuando se las enfrentaba a una descarga eléctrica no programada. Sólo una de ellas, que participaba en el experimento, tenía la oportunidad de pulsar una palanca que evitaba a todo el colectivo la descarga. Lo que sumió a las demás en la depresión y la muerte no fue el número de descargas (todas sufrían las mismas, incluida la que tenía el privilegio de mover a tiempo la palanca), sino la certeza de que no podían hacer nada; de que no podían interactuar con objetos u otros animales para evitarla. Cuando pasaba la corriente no era culpa suya, y cuando no se producía la descarga, tampoco. El equipo investigador llamó a ese causante directo de la depresión “el Aprendizaje de la Desesperanza”. Lo que salvó la vida a la rata que contaba con una palanca fue la posibilidad de interactuar con el mundo que la rodeaba y poner freno así a la maldición colectiva.

¿Y qué demuestra este experimento? ¿Qué tipo de Aprendizaje crees que reciben muchas personas, Desesperanza o Esperanza?…..Muchos de nosotr@s ponemos límites a nuestras vidas no porque sea necesario hacerlo, sino porque creemos que debemos hacerlo, esto es debido a la información adquirida desde la infancia. Nos sentimos víctimas e impotentes de nuestras propias vidas y pensamos que no podemos hacer nada para evitarlo, pero la realidad es que en cada un@ de nosotr@s se encuentra todo lo necesario para Vivir plenamente, lo tenemos todo.

La danza que se presenta en la vida cotidiana, constituida por defectos y virtudes, despierta nuestras vulnerabilidades y grandezas. Todos los sentimientos, emociones y humores son nuestro tesoro, nada debe ser negado.

Aprender a prestar atención a nuestros pensamientos y emociones, saber que toda emoción conlleva un sentimiento que se refleja en nuestra salud, en nuestra apariencia física y en la totalidad de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida.

De hecho … ¿Quién no ha encontrado en la calle a un amigo al que no había visto durante un tiempo y al que le han caído encima, súbitamente, diez años más a raíz de un divorcio plagado de batallas jurídicas y confrontaciones?, ¿O el fallecimiento de un ser querido?, ¿Y quién no conoce a alguien rejuvenecido por un gran amor o una gran ambición cumplida?.

Todo esto nos lleva a mirar hacia el vendaval moderno de la infelicidad: la depresión. La depresión tiene dos efectos muy preocupantes en nuestras vidas, como individuos y como sociedad: por una parte, limita o anula la capacidad de ser felices, y por otra, las enfermedades mentales y la depresión son responsables del quince por ciento de las enfermedades en países desarrollados.

La depresión aguda es la segunda causa de enfermedad en Estados Unidos, según el siguiente listado:

  1. Cardiopatía isquémica.
  2. Depresión mayor.
  3. Enfermedad cardiovascular.
  4. Consumo de alcohol.
  5. Accidente de tráfico.
  6. Cancer.
  7. Demencia.
  8. Osteoartritis.
  9. Diabetes.

La depresión es la mayor causa de incapacidad del mundo, medida en términos de años vividos con una condición causante de incapacidad, entre personas mayores de cinco años.

El rechazo a enfrentarse a la emoción, esta mala fe del consciente, es lo que nos lleva a tiempos de ansiedad. No nos encaramos con las emociones honestamente, no las vivimos de forma consciente. La emoción queda atrapada como un telón de fondo tétrico, llenando de sombras nuestras vidas, y expresándose a la fuerza de forma violenta. La terapia para este mal depende enteramente de que cambiemos nuestra actitud consciente hacia las emociones. Debemos aprender a valorar las emociones y tomar consciencia.

El solo hecho de reconocer físicamente las emociones ya posee cierto valor terapeútico. (En el artículo anterior, ya os dimos una manera sencilla y práctica de empezar a tomar consciencia de las emociones). Es curioso que el miedo, por ejemplo, suela ir acompañado de una sensación de ardor en el estómago y de rigidez en los músculos; la rabia, en cambio, se caracteriza por un subidón de energía agresiva y una temperatura corporal más elevada. Cuando una persona es consciente del tipo de emoción que experimenta, sus lóbulos prefrontales pueden moderar su respuesta emocional. Es más importante concentrarse en los cambios fisiológicos que acaecen que ensimismarse en los pensamientos que los han desencadenado.

Se puede diagnosticar el estado emocional de una persona simplemente con obtener datos relativos a la presión arterial, la temperatura y las descargas hormonales por lo que debemos aprender a vivir valorando lo que tenemos, una vida llena de pequeñas cosas que se manifiestan en nuestro día a día de forma maravillosa. Por mucho que el cerebro se empeñe en crear modelos abstractos y casi perfectos de la casa, el hombre, la mujer o el coche ideales que contrastan con la trivialidad de la vida cotidiana y que como es de esperar, la comparación rara vez resulta halagadora para la cosa, el individuo o el proceso individual en cuestión, ya que nunca llega a aproximarse del todo al modelo abstracto e idealizado.

El resultado es un estado de insatisfacción constante que estaría en la base de la depresión generalizada.

Cada persona tiene una forma propia de pensar, de estructurar las experiencias acumuladas y algunos lo hacen siempre con un prejuicio sistemático contra sí mismos. La depresión, muchas veces (ya que hay de varios tipos), es el resultado de una agresión constante que comete una persona (sin darse cuenta) hacia sí mism@.

Aprender que tu manera de expresarte en la Vida y tu forma de Ser es simplemente maravillosa, única y especial cuando te abres a experimentar la vida desde tu individualidad, puedes respetarte y observar tu belleza y de esa manera respetar y observar la belleza de los demás, la belleza que está en todo, y entender que tu Presencia simplemente enriquece el Mundo.

Desconocemos el verdadero potencial que llevamos dentro, y que a much@s no les han enseñado a usar, ni a creer en él ni a confiar, ya que no podían saber que quizás pudiese existir otra manera de vivir en la que todo pudiera ser posible, o por lo menos mejorable, pues tod@s tenemos esa capacidad dentro, y claro que podemos. Pero para eso es imprescindible empezar por tomar la responsabilidad de nuestras vidas, de nuestras decisiones y de nuestros actos. Dejar la culpabilidad a un lado, (siempre producto de la ignorancia), comprender los posibles errores cometidos, tanto nuestros como de los demás, ser amables con nosotr@s y mirar hacia delante con valentía y coraje.

Solamente añadir que Aprender a Vivir es Salud y es Belleza.

¡¡¡Hasta la próxima guapísim@s!!!